EL DÍA EN QUE TRATARON “BAJARME DE MI NUBE”

18:10

Cusco, Perú
Cuando estaba en quinto de secundaria, casi a mitad de año, decidí estudiar Administración Hotelera, no quería Hotelería y Turismo, yo quería Administración Hotelera y en ese año la única universidad que ofrecía esa carrera era la USIL.  Para mi familia era complicado pagar mis estudios en esa universidad ya que era una de las más caras de Lima, la buena noticia era que, por estar en el tercio superior en los 3 últimos años del colegio, iba a obtener 30% de beca.

Un día, al término de una actuación en el colegio, una profesora, en frente de las demás profesoras, me preguntó qué quería estudiar y en dónde, después de decirle que quería estudiar Administración Hotelera en la USIL me dijo “¡ay hijita, pisa tierra, pisa tierra!”.  Yo no le dije nada, aunque ganas no me faltaban. ¿Cómo una profesora te va a hablar así? En vez de sentirme mal (eso nunca, porque, aunque no parezca, tengo mi carácter) empecé a averiguar más sobre esta universidad y estuve más convencida que esa era la carrera que quería estudiar ahí, su comentario desatinado no me iba a afectar.

Mis padres son separados y en ese año mi papá vivía en USA, él nunca me había pagado nada antes, así que no estaba segura si aceptaría, igual le pregunté y me dijo que se haría responsable de esos pagos, ¡qué alegría! Pero no todo fue tan sencillo, mi hermana terminaba quinto de secundaria el siguiente año y ella quería estudiar la misma carrera en la misma universidad, pero no contábamos con que mi papá iba a dejarnos en el aire…

Mi hermana tuvo que empezar a prepararse para ingresar a una universidad estatal y yo no sabía qué iba a pasar conmigo, hablé con mi mamá y ella me aconsejó pedir ayuda a alguien, así que un día me armé de valor y le pregunté a ese alguien, uno de los ángeles que Diosito me mandó, le redacté una carta bien larga en donde le contaba qué era lo que estaba pasando y que necesitaba su ayuda si era posible, a lo cual él aceptó.  ¡No lo podía creer!  ¡Qué alegría!  De verdad que me sentí muy bendecida y afortunada. En esa carta también le conté que mi grupo de amigas con las que trabajaba desde primer ciclo eran geniales y que con ellas habíamos hecho  un buen grupo, que en todos nuestros trabajos nos sacábamos muy buenas notas y que me gustaría hacer con ellas el trabajo final de la carrera, lógicamente uno de los más difíciles y para ello no podía perder ningún ciclo.  Cuando el último ciclo llegó nosotras quedamos en segundo lugar en la feria de emprendimiento, ganamos un porcentaje de beca para una maestría en la escuela de postgrado (debimos ser primer puesto, pero en ese grupo alguien tenía preferencias, pero bueno, ese es otro tema) y aparecimos en un revista ¡yeeeee!

Para culminar la historia, este ángel también le pagó los estudios a mi hermana, así que las dos terminamos graduándonos de la carrera que deseábamos en la universidad que queríamos, mi hermana incluso, por haber reforzado sus conocimientos en una academia (además que es muy inteligente), en la universidad todo se le hizo muy fácil, ¡fue el primer puesto de su promoción! Además de obtener otros logros.

En sí lo que quiero explicar con este post, compartiendo esta experiencia personal, es que cuando verdaderamente quieran algo luchen por ello, no tengan vergüenza de preguntar, de pedir un consejo y/o pedir una ayuda. Hay muchas personas que por su tonto orgullo no lo hacen y pierden  oportunidades.  A veces la respuesta está volteando la esquina, atrévanse y luchen.  Siempre hay opciones, como por ejemplo: si no tienes a nadie que te pueda ayudar con los pagos de una universidad en la que sueñas estudiar, pues tienes la opción de estudiar en un instituto y cuando empieces a trabajar puedes convalidar cursos y pagarte tú mismo tus estudios universitarios.  Conozco a muchas personas que lo han hecho, todo es posible, tomará más tiempo pero si verdaderamente es lo que quieres, lo lograrás y creo que eso trae mayores satisfacciones aún porque tú mismo lo lograste, tu esfuerzo se ve recompensado doblemente. No dejes que otras personas te hagan daño, puede ser una profesora como fue mi caso, así como también puede ser un familiar, ellos piensan que nos hacen un favor “bajándonos de nuestra nube” pero no dejen que ellos los limiten, simplemente no los escuchen y sigan su camino. ¡Qué chévere se siente dejarlos calladitos!


¿A ustedes alguien ha tratado de “bajarlos de sus nubes”? Cuénteme en los comentarios.

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