¿QUÉ HAGO CON MI VIDA?

11:13


Hola! Han pasado casi 2 meses desde mi último post.  Cuando retomé mi blog estuve tan animada y contenta, tenía tiempo para escribir de lo que quería, incluso hice un anuncio especial sobre la temática que tomaría mi blog, estuve leyendo y viendo tutoriales de blogging, todo era tan lindo, estaba feliz de retomarlo, estaba segura que no lo volvería a dejar porque me gustaba tanto, mi blog era mi hobbie, mi pequeño rincón que di a conocer en mis redes sociales, con mucha vergüenza pero a la vez con mucha ilusión.  De un momento a otro no sé qué pasó, regresé a mi caparazón, no quería ser vista, quería pasar desapercibida otra vez.  En este tiempo, he pasado por días de “encontrarme a mí misma” y sigo en la búsqueda de qué hacer con mi vida pero ya estoy un poco más tranquila, siento que ya puedo dar la cara otra vez.  No creo ser la única persona que se sienta o haya sentido así en algún momento de sus vidas, cada uno reacciona de una forma diferente ante distintos obstáculos que podamos encontrar.  En mi caso, estuve tan abrumada, estresada e indecisa, por lo tanto, preferí desconectarme una vez más hasta estar segura de que era lo que quería.

Como dije en otros posts, mi vida cambió al dejar mi trabajo en cruceros, ha sido difícil acostumbrarme a mi nueva rutina, varias veces me he sentido culpable de que mi esposo este aquí en Lima conmigo y no en su país donde puede caminar libremente en las calles sin que nada le pase, he sentido que por mi culpa dejamos de trabajar en cruceros, ahora nuestros ahorros se consumen, hasta que nuestro local despegue pasará algún tiempo, ¿y si no despega? Sé que tenemos que ser optimistas pero hay días en que es inevitable pensar si tomé la decisión correcta y después me doy cuenta que no soy yo solamente, somos nosotros, juntos tomamos cada decisión y estuvimos de acuerdo, el jamás me ha reclamado nada, ni me ha hecho sentir culpable ni nada por el estilo, todo está en mí, en mi cabeza.

¿Hicimos bien dejando los cruceros? En algún momento teníamos que parar, si esperábamos más, más complicado hubiera sido dejarlos, ¿hicimos bien viniendo a Perú? ¿Debimos ir a Serbia? ¿Debimos buscar trabajos fijos aquí? ¿Debimos abrir nuestro local? Estas son las preguntas que me torturaban cada día y aún lo hacen, a veces hemos querido dejar todo e irnos a Serbia, al campo, a tener una vida tranquila, pero ambos tenemos otras ambiciones por las cuales debemos estar en la ciudad. También hemos querido regresar a los cruceros pero ¿y si no nos toca trabajar en el mismo barco? ¿Vivir otra vez en esa incertidumbre? ¿Aplazar nuestro deseo de tener hijos y formar nuestra propia familia al corto plazo? Muchas dudas, indecisiones, estrés, un sinfín de sentimientos encontrados.  A mí me sucede algo en particular, cuando siento que voy a explotar prefiero hacer un alto a todo, me muestro “relajada” pero no lo estoy.  Es así como cuando voy a comprar ropa, quiero y quiero muchas cosas, al final son tantas que me estreso y digo ¡no!¡ya no quiero nada! Dejo todo y me voy de la tienda.  Cada vez que me siento saturada prefiero dejar todo e irme.

Al escribir este post siento que he superado de alguna manera esa fase, en estos días volveremos a abrir nuestro local, cambiando ciertas cosas. Además, encontré una nueva forma de organizarme, organizar mis ideas y mi tiempo.  También hicimos una limpieza profunda en la casa, organizando todo, botando y donando, la semana pasada pude borrar de mi lista de pendientes la extracción de un lunar que tenía, hace años debí hacerlo pero me daba miedo, al fin lo hice y me siento mejor, no he visto la herida aún, sigue tapada, pero me siento mejor por haberlo tachado de mi lista.

Todo este tiempo sabía que yo solita tenía que levantarme, debía dejar de ser tan negativa, lo peor fue que mientras estábamos en Florida nos enteramos que cerca de nuestra casa ocurrieron 2 asaltos con armas, eso no había pasado nunca antes tan cerca de donde vivimos, me aterró y me seguí preguntando si habíamos hecho bien o no, esperaba que los días pasen lentitos.  Ahora estoy dispuesta a seguir, sigo con miedo pero ya no puedo esperar más, tengo que tomar el control de mi vida nuevamente y lograr mis metas trazadas y las metas que tenemos como familia, mi nueva familia.  Poco a poco estoy haciendo cambios en mi vida, no serán de golpe pero si los estoy haciendo y eso me da mayor tranquilidad.

La última vez que tuve un “problema existencial”, digámoslo así, fue cuando terminé la universidad y no sabía qué hacer con mi vida, resulta que todo salió bien y me sorprendí a mí misma con todo lo que pude lograr en tan poco tiempo.  Así que ahora otra vez tendré fe en que todo saldrá bien y seguiré mi camino, haciendo frente a las decisiones que he tomado, dando lo mejor de mi junto a mi persona favorita en el mundo.

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